sábado, 8 de octubre de 2016

Antonio Ecarri Bolívar: Felipe desde el fondo de la Historia



La relación de Acción Democrática con el Partido Socialista Obrero Español viene desde hace mucho tiempo, porque ha habido una relación fraternal, durante décadas, entre nuestros dirigentes, con los vaivenes típicos de toda larga amistad. Es que se trata de dos partidos históricos, con experiencia de gobierno y Estado, lo que no es nada fútil o intrascendente.

Cuando Felipe González estaba dando sus primeros pasos en política, jovencísimo, vino a visitar a Rómulo Betancourt y anudó una amistad sincera con nuestro fundador. Eran los tiempos de la transición en España y Rómulo, según confesó Felipe años después, le hizo una recomendación que él siguió a pie juntillas. Le dijo Betancourt que debía mantener la relación con los comunistas, en la lucha por la consolidación del proceso transicional, que Santiago Carrillo era un hombre que había roto con Moscú, pero que si llegaba al gobierno se cuidara de formar gobierno con ellos, porque los comunistas (aún los eurocomunistas) tenían unas convicciones ideológicas atrasadas que le iban a complicar el ejercicio del poder y lo iban a chantajear, permanentemente, por la vía del radicalismo de izquierda y sus dogmas, frente a los Estados Unidos y la Europa de la OTAN.

Felipe siguió su consejo. Cuando tomó el poder en 1982 (ya había sacado de los estatutos del PSOE las tesis marxistas leninistas) se adhirió a la OTAN, derrotando el chantaje izquierdista de afuera y dentro de su propio partido, poniendo a España en el camino de la integración europea sin complejos ni ataduras ideológicas demodés.

Hace apenas unos meses Henry Ramos Allup, en su condición de Vicepresidente de la Internacional Socialista, se entrevistó con Felipe González en República Dominicana y cuando tocaron el tema de la crisis del PSOE, debido a la postura radical y fatua de Pedro Sánchez oponiéndose a que Mariano Rajoy formara gobierno, Henry le recomendaba al compañero sevillano que no abandonara el partido en manos de los amateurs, que él tenía una inmensa responsabilidad como líder histórico de esa organización fundada por Pablo Iglesias (el serio). Felipe le respondió que eso mismo le habían recomendado los líderes territoriales de su partido y que estaba decidido a salir, de su retiro voluntario, para tratar de recomponer la maltrecha imagen de un partido histórico que había sucumbido a los chantajes de la ultra izquierda. Felipe le recordó a Henry que lo mismo le había aconsejado Rómulo Betancourt, hacía más de 30 años: no otorgar concesiones, de ningún tipo, a la izquierda radical.

Es que cuando se trata de proteger la democracia frente a sus enemigos históricos, cuando se necesita defender sus instituciones civiles, los demócratas deben empinarse por encima de diferencias tácticas, por encima de clichés ideológicos, para enfrentar esas amenazas vengan de la izquierda radical o de la derecha atrasada. Ambos radicalismos le hacen daño a la democracia, a la paz y la civilidad. Si lo sabrán los españoles, que por no enfrentarlos a tiempo sufrieron una guerra incruenta y una dictadura tenebrosa.

Afortunadamente en España las cosas tienden a normalizarse, porque los amateurs dentro del PSOE fueron derrotados y defenestrados al prevalecer la sensatez y la experiencia histórica a manos, no solo de Felipe González, sino de todos los dirigentes fundamentales de toda España, quienes comprendieron, un poco tarde, que era necesario enfrentar con decisión y coraje una actuación de izquierdismo infantil que ponía en riesgo la estabilidad de una de las naciones más importantes de Europa.

Definitivamente, en épocas de crisis los pueblos voltean la mirada hacia sus líderes más experimentados. Así lo hicieron los ingleses con Churchill, los alemanes con Adenauer, los italianos con De Gásperi, los franceses con De Gaulle y hoy día la izquierda democrática y sensata de España voltea a ver a Felipe González y, nosotros, de este lado del Atlántico hacemos lo propio con Henry Ramos Allup, otro hombre de Estado, quien pondrá a la orden de Venezuela su experiencia y coraje para salir de esta pesadilla y reconstruir la Nación.

España y Venezuela necesitan la estabilidad democrática y eso solo se logra con un sólido piso político, donde pueda funcionar el sistema de pesos y contrapesos de sus instituciones con libertad plena. La abstención del PSOE, en el Congreso de los Diputados, será la garantía para que siga funcionando a cabalidad el sistema democrático español y Rajoy no tendrá excusas para no gobernar bien; mientras Podemos, no tendrá a quien chantajear para demoler las instituciones que le permitieron llegar hasta donde llegaron. Felipe tiene la palabra, se vino desde el fondo de la historia a poner orden. Bienvenido, compañero de siempre.

aecarrib@gmail.com / @EcarriB

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