miércoles, 7 de septiembre de 2016

Los militares venezolanos se hunden en el pantano, no quieren escuchar - Gustavo Coronel

A pesar de los numerosos errores que la Fuerza Armada venezolana ha cometido durante su historia, apoyando dictaduras, adulando presidentes y barraganas como estrategia de promoción e involucrándose en tráfico de influencias y otros tipos de corrupción, nunca antes había caído tan bajo como en estos últimos 15 años.

En esta negra etapa de la vida venezolana los militares se han convertido en apoyo principal de un horroroso régimen inepto, corrupto y abusivo. Nunca antes había existido tanta evidencia de militares incursos en narcotráfico, contrabando y saqueo generalizado del erario público. Nunca antes había existido tanta injerencia militar en un gobierno forajido como el que tenemos hoy en día.

El espectáculo de generales dando discursos nauseabundos sobre socialismo o muerte, sobre su lealtad a un déspota (Chávez) y la manera como se ha utilizado la gente armada para reprimir las protestas del país no se había visto nunca antes en Venezuela, ni siquiera en la época de Marcos Pérez Jiménez, cuando la Fuerza Armada se colocó por diez largos años de espaldas al país.

Lo más trágico de todo esto es que ni quieren ver lo que ocurre en el país ni escuchan el clamor del pueblo hastiado de este régimen. Cínicamente sus “jefes”, quienes derivan el mayor provecho personal de la tragedia venezolana, se apegan al régimen argumentando estar defendiendo la constitución.

Mienten con descaro. La Fuerza Armada venezolana viola abiertamente la constitución al defender a un régimen que ha destruido la independencia y autonomía de los poderes públicos, que ha prostituido el Tribunal Supremo de Justicia, que ha arruinado a PDVSA y terminado de aniquilar la CVG, que tiene presos políticos y que tiene al país al borde de la ruina financiera. Saben todo esto pero se mantienen fieles al régimen forajido y así lo proclaman a cada instante.

Yo les digo que son cómplices de ese régimen y que por ello se han ganado el rechazo y el desprecio de los venezolanos.

Todavía encontrarán a quien les adule, a quien diga que la mayoría de los militares son institucionalistas, que no están de acuerdo con lo que sucede en el país. Todavía hay quienes le hacen llamados, confiados en su honestidad profesional. Pamplinas. Si esto fuera cierto ya el régimen hubiese terminado, porque las violaciones a la constitución y a las leyes, los abusos de poder, han sido excesivos y humillantes para el país. Yo digo que la Fuerza Armada venezolana, con sus cañones, tanques, aviones y demás chatarra bélica, representan el mayor lastre que acogota hoy a la Nación, junto al chavismo agonizante.
La Fuerza Armada es una institución parasitaria. Sus miembros han tomado las riendas de ministerios, empresas del estado, gobernaciones de estado, embajadas, de toda clase de funciones públicas y en todas sus actuaciones se han mostrado rapaces e ineptos. Han permitido ser sometidos al ridículo, con el programa alimentario. Los desfiles militares son cursis y rastreros.

No sé cuál es la solución a esta inmensa tragedia venezolana. Esta es una institución que solo puede mejorar desde adentro y ese impulso de adecentamiento, de dignificación, no existe entre sus miembros. Son una gran masa ignorante, tratando de sobrevivir en mejores condiciones que el resto de los venezolanos, aprovechándose de la ventaja que les dan las armas. No poseen ninguna vergüenza colectiva.

El mensaje que les envía el Frente Institucional Militar, compuesto por oficiales retirados, es angustioso. Le piden a sus colegas, por enésima vez, que reaccionen frente a la ignominia, frente a la tragedia. Les dicen:

“Todos los venezolanos, ustedes incluidos, sabemos que Venezuela es hoy una olla de presión, que de no darle alivio pronto, podría estallar con consecuencias inimaginables; lo sucedido el día viernes 2 de septiembre en el barrio Villa Rosa del Estado Nueva Esparta es una muestra de ello. El régimen se niega a aceptar la realidad del país… mientras la popularidad de Maduro y su gobierno descienden a mínimos históricos y el rechazo popular a su gestión se ubica hoy sobre el 80%. La movilización de más de un millón de ciudadanos el pasado 1S en la llamada “Toma de Caracas”, exigiendo una salida pacífica, constitucional y electoral a través del RR presidencial, es una señal de alerta para el gobierno. El régimen se radicaliza y le pone obstáculos a la realización del referendo revocatorio presidencial este año, cercenando el derecho constitucional establecido en el artículo 72, según el cual “todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables”, cerrando de esta manera la posibilidad de una solución pacífica y electoral de la crisis. Pero esta señal de alerta es también para el Ministro de la Defensa General en Jefe Vladimir Padrino López y el Alto Mando Militar, para que reflexionen sobre el rol que debe jugar la institución en el acompañamiento a los que plantean una solución constitucional, pacífica y electoral de la crisis, sin descartar la posibilidad del dialogo y un consenso entre los factores políticos en juego”.

Y agregan:

La institución militar no puede estar de espaldas a la crisis que enfrenta el país, es parte indispensable de la solución, la Constitución Nacional le establece deberes y derechos inalienables, el mensaje lo ha dado la mayoría del pueblo venezolano durante la gran movilización del 1S, no atenderlo sería una insensatez imperdonable que agravaría la crisis y cerraría definitivamente el paso hacia la solución pacífica y constitucional con serias consecuencias para la estabilidad y la paz de la República”.

¿Que más se les puede decir? Ya no quedan más advertencias por hacer, más llamados, más exigencias. La Fuerza Armada es un quiste endurecido, manejada por un grupo de militares inmorales, traidores a su país. De ellos no es posible esperar nada. Si hay alguna esperanza de redención para la Fuerza Armada venezolana, ella descansa en la voluntad de aquellos miembros quienes se unan al mundo civil y se pongan de pie en contra del régimen.

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