lunes, 5 de junio de 2017

Al ataque llámele miedo - Carlos Bracho

No podemos permitir que venezolanos maten a venezolanos porque unos pocos no quieren seguir apoderados de los recursos económicos del país, no podemos permitir que la Fuerza Armada Nacional alce sus armas contra sus hermanos

Si, así mismo, como lo lee: al ataque llámele miedo. Y es que en Venezuela llevamos más de dos meses en protesta, y sin duda alguna estamos en un punto de no retorno, un punto decisivo en el rumbo político de nuestro país, que cada día nos obliga a plantear la lucha por salvaguardar la democracia de una manera diferente. Si bien es cierto han sido meses de lucha en los que se ha logrado ganar la confianza de los venezolanos y recuperar la esperanza que parecía perdida, también es cierto que la cantidad de fallecidos en manifestaciones, arremetidas violentas contra conjuntos residenciales por el “brazo armado” del gobierno y detenciones se han incrementado a un nivel bastante alarmante.

Y es que para nadie es un secreto que lo que estamos viviendo en este momento es desmedido e histórico; a pesar de lo ocurrido en años pasados, nunca se había visto una crisis tan alarmante como esta; es inexplicable que en un país tan rico la gente tenga que hurgar en la basura para almorzar, morir en los hospitales por falta de una medicina o tener el riesgo de fallecer porque se fue la luz en plena operación. Tal es el caso del J.M de los Ríos, donde, en días pasados, pudimos presenciar, por medio de un video, la denuncia de varios médicos señalando en ese recinto de salud que infantes sufrieron en plena intervención quirúrgica la suspensión del servicio de luz eléctrica; el incidente afectó no solo a este hospital sino también a gran parte de Caracas y varios sistemas de transporte público como el Metro y el Teleférico turístico del parque Waraira Repano, por aproximadamente una hora, sin importar que varias vidas estaban en riesgo. Todo esto, al parecer, según informan varios medios de comunicación, porque la Fiscal General de la Republica Luisa Ortega Díaz, ofrecería unas declaraciones contundentes en contra del uso excesivo de la fuerza en manifestaciones pacíficas.

Estamos viendo como el miedo de quienes no quieren salir del poder por vía electoral y que, incluso, prefieren violar los principios con los cuales “nació la revolución” y la Constitución de 1999, legado del propio Chávez prefieren pasar por encima de sus principios y por encima del clamor popular, sin importar el ataque desmedido a quienes protestan pacíficamente o las vidas que queden en el camino. Y es que, tras más de dos meses de protesta, el saldo de fallecidos ha sido realmente trágico: más de 60, al momento de la publicación de este artículo; un golpe vil y despiadado al futuro de nuestra nación. Y es que llama la atención como jóvenes con futuro son quienes en la mayoría han perdido la vida en las protestas en Venezuela. Me pregunto yo: ¿Por qué anteponer el poder antes que la voluntad del pueblo? ¿Por qué no escuchar a quienes realmente tienen la potestad de decidir el futuro del país? Pues, porque realmente no son servidores públicos y se les olvidó que están gobernando gracias a que el pueblo lo decidió así.

Al ataque llámele miedo pues recuerde que cuando el injusto está perdiendo lo único que tiene o su posesión más preciada, está dispuesto a hacer lo que sea por mantenerse en el poder, olvidando que el único que quita y pone es el pueblo y que la solución a la crisis que hoy vive el país tiene que ser de manera democrática, electoral y pacífica. No podemos permitir que venezolanos maten a venezolanos porque unos pocos no quieren seguir apoderados de los recursos económicos del país, no podemos permitir que la Fuerza Armada Nacional alce sus armas contra sus hermanos por defender un proyecto político que más del 80% de los venezolanos rechaza, no podemos permitir que el Consejo Nacional Electoral siga siendo un despacho personal de una sola ideología política. Los venezolanos merecemos elegir a quienes nos gobiernen, los venezolanos merecemos que los comicios a gobernadores, que ya tienen aproximadamente 200 días de vencidos, se realicen. Es nuestro derecho, no podemos permitir que el miedo a dejar el poder se siga transformando en más ataque desmedido.

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